domingo, 2 de diciembre de 2012

El poder de la improvisación

Cada domingo aparece un nuevo dilema: qué es lo que voy a publicar en Días de Brujas esta vez. Y esta semana pensé: «No puedo hacer algo improvisado». En ese momento la palabra improvisado me dio una idea: hablar sobre cómo algo improvisado puede convertirse en éxito. 

Por supuesto que no lo hubiera pensado si no hubiese tenido la noche que tuve ayer. Resulta que como todos los sábados (o casi todos) tuve ensayo con la banda (la misma banda que yo había mencionado en "El blog, el 2012, la universidad, el tiempo, la danza"). El hecho es que yo suelo llevar a Vero a nuestros ensayos en el carro, pero esta vez resultó ser que mi señor don carro no quiso arrancar (sí, es una tortita del milenio pasado), entonces nos tuvimos que ir en transmilenio y llegamos cuarenta minutos tarde; por si fuera poco, los otros dos integrantes de la banda, Maria y Juanda, tenía una reunión y se tenía que ir muy temprano, de manera que casi no tuvimos tiempo de ensayar.

Al final, Vero y yo quedamos con la sensación de haber salido de nuestras casas para nada. Pero entonces yo tuve una idea: salir de rumba e ir a Natural Flow (una discoteca muy buena ubicada en carrera séptima con calle 45 en Bogotá), después de todo, yo no tenía el carro y a pesar de que tendría ensayo de danza al otro día, éste sólo iba a ser de una hora.

Y sin habernos preparado para salir de rumba esa noche, salimos hacia Natural Flow. Llegamos muy temprano y la rumba estaba muy apagada, entonces entramos a un café que quedaba cerca, muy bonito por cierto, nos tomamos una cerveza con granadína buenísima y estuvimos hablando un rato. Luego, a las diez pasadas volvimos a la discoteca que seguía algo apagada, pero esta vez decidimos quedarnos.

Fue cuestión de tiempo para que la discoteca se comenzara a llenar y la rumba se comenzara a prender. De ahí en adelante nos dedicamos a bailar, a tomarnos unos tragos, a conocer gente y a pasarla bien en general, y sí que la pasamos bien.

En fin, unas horas antes no nos habíamos imaginado una noche así y de repente, habíamos pasado una muy buena velada en compañía el uno del otro, todo porque un par de cosas no habían salido como esperábamos, y yo me inventé la forma de sacarle partido a la situación.

En conclusión, si algo no sale como esperas que salga, es posible que siempre haya una forma de inventarte algo para arreglar la situación. Hay que tener cuidado a la hora de improvisar algo, pero siempre puede salir muy, muy bien.

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