domingo, 21 de octubre de 2012

El twist que pocos esperaban

Hace poco descubrí que escribir es algo que siempre me ha ayudado a superar mis problemas y a desprenderme de los complejos que frenan mi camino. Me explico: si hay algo en mí que me acompleja, y que de alguna forma no tiene razón de ser, cuando escribo me hago consciente de ese algo y me vuelvo capaz de dejarlo de lado. Al parecer, en el ejercicio de pensar en alguno de mis problemas y de expresar en palabras todas las circunstancias relativas a este problema, todo se vuelve de repente más claro, como si un argumento que pareciera tener peso, fuese desenmascarado ante mis ojos y se revelara como una completa estupidez.

Para terminar de hacerme entender, y hablar de lo que realmente quiero en esta entrada, les contaré sobre mis planes vocacionales para el próximo año y de ahí en adelante. Recordarán los que leyeron "Los fantasmas del pasado" (y si no lo han hecho, deberían) que me desahogué con aquello de haber comenzado tarde a bailar, y que decidí que era hora de mirar hacia adelante y ser el mejor bailarín que pueda ser capaz. Bueno, en pocos días esa decisión hizo que me diera cuenta de que la danza es lo que más quiero para mi vida. Y no sólo eso, sino que era posible, más que posible, probable, de hecho. Me di cuenta de que por primera vez en mi vida me sentía realmente apasionado por algo, que no me daba pereza ir a clase, que no me quejaba cuando los estiramientos me hacían doler, que corregía malos hábitos sólo para avanzar más fácil, que practicaba y estiraba por fuera de clase. Que cuando me sentía tieso y lento, no me frustraba sino que me esforzaba aún más por mejorar. Me di cuenta que no era tan tarde, después de todo, no me faltan cualidades que me harán un buen bailarín, pero sobre todo que no había razones para no hacer lo que realmente me apasiona.

Antes de tomar esta decisión, tenía pensado presentarme a la ASAB sólo si las audiciones no se cruzaban con mis clases en la universidad, además era probable que tuviera que faltar a exámenes finales y no me podía dar ese lujo. Sobre todo, dada la posibilidad de que yo no sea admitido, poco conveniente sería presentarme, perder clases, perder materias y además no ser aceptado. Pero la tarde del sábado 8 de septiembre, seis días después de escribir "Los fantasmas del pasado", decidí que igual lo que quería era ser bailarín y que si no me aceptaban en la ASAB podía buscar otro lugar, de manera que sin importar las circunstancias dejaría la universidad para seguir luchando por mi sueño y que si no me aceptan no será el fin del mundo.

Ya he hablado con mis profesores de danza sobre esto, todos me apoyan y se han mostrado optimistas al respecto. No han dejado de mencionar lo difícil que es la carrera, sobre todo en un país como Colombia, y el montón de crisis que voy a tener en el camino. Y en cuanto a mis papás, bueno, realmente no me afectará mucho lo que ellos digan, yo sé que si estoy plenamente convencido de lo que quiero, ellos me apoyarán sin lugar a dudas.

Sé que me encontraré con gente con mejores condiciones y mayor talento que el mío, sé que habrá alguien que me dirá que empezando a bailar a los dieciocho años no tengo posibilidades de ser alguien, sé que habrá momentos en los que sentiré que me he metido en donde no era, pero estoy seguro que no llegará el momento en que querré dejarlo porque realmente me he propuesto a dar lo mejor de mí por esto.

Y en cuanto a mi carrera actual, no es que no me guste, la literatura realmente me interesa, pero no es lo mismo. Cuando decidí estudiar literatura (lejos de pensar siquiera en la posibilidad de entrar a clases de ballet), simplemente escogí algo que me interesaba y para lo que tenía cierta facilidad (lo cual no era problema porque mi capacidad intelectual realmente siempre ha estado lejos de ser una traba para casi cualquier cosa, modestia aparte), pero realmente no tenía idea de cómo me iba a desempeñar, de hecho en su momento me planteé la posibilidad de terminar haciendo algo que poco tuviera que ver con la literatura; en resumen, para mí era muy incierto mi futuro como literato. Esta vez lo tengo clarísimo, quiero ser bailarín, quiero vivir de eso. Pero claro, aún es posible que vuelva a la literatura cuando ya me haya desarrollado lo suficiente en la danza, después de todo para ser literato no hay nada de afán. Seré bailarín, el mejor bailarín que pueda ser, lo demás está por verse.

1 comentario:

  1. Brujas: Buena decisión. Por ahora, le comparto la experiencia de El Colegio del Cuerpo. http://youtu.be/LC5kTo4oeNI

    http://www.youtube.com/playlist?list=PLF337863AAF074E0C

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